Gimnasia empató con Ferro
En el comienzo de la temporada 2010/2011 de la Primera B Nacional, Gimnasia y Esgrima de Jujuy empató 0 a 0 como local frente a Ferro Carril Oeste. En un estadio 23 de agosto en plena etapa de remodelación, el equipo de Pancho Ferraro no cumplió con las expectativas que se habían generado a su alrededor y no pudo debutar con un triunfo.
Publicado el 09/08/2010 17:51

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Los hinchas que se fueron acercando al estadio, la mayoría sobre la hora de inicio, se encontraron con un panorama diferente. Precarias cabinas de transmisión en las plateas, baños químicos, accesos clausurados y de fondo la Voz del Estadio pidiendo paciencia y comprensión por las obras que se encuentran en plena ejecución con vistas a la realización de la Copa América 2011 que tendrá a la cancha de Gimnasia y Esgrima como subsede.
La otra novedad saliente era la presentación de "Pancho" Ferraro al frente del equipo otra vez. Su sola presencia genera "algo" en los hinchas, la ilusión nuevamente de tener un equipo protagonista, que intente llegar nuevamente a Primera. Y a esto hay que sumarle la imagen que había dejado el equipo en el amistoso frente a River Plate.
Con esos ingredientes, los hinchas se acercaron ilusionados para ver a Gimnasia. Pero el equipo no respondió en el campo de juego a las expectativas generadas. Sin juego asociado (pocas veces Britos y Luna formaron una sociedad), sin sorpresa (los laterales no se proyectaron) y con Balvorín demasiado aislado arriba, Gimnasia -más allá del entusiasmo inicial- casi no logró generar peligro en la primera etapa. La única chance clara fue a partir de un desbordel del delantero tucumano que un defensor visitante rechazo delante de la línea.
Y como contrapartida, Gimnasia tampoco daba garantías en el fondo, en donde el alto Millán fue el más flojo.
En el segundo tiempo Gimnasia intentó ser un poco más agresivo pero no le alcanzó para marcar la diferencia. Seguía mostrando desinteligencias atrás y arriba, más allá de un un par de buenas jugadas, no logró generar peligro. Los cambios tardaron en llegar y sobre el final del partido quedó una sensación de desazón.
El torneo recién empieza, quizá es temprano para dar una señal de alarma, pero pese a los cambios de rostros la imagen que dejó el Lobo fue peligrosamente similar a la del torneo anterior. Veremos si la mano de Pancho Ferraro alcanza para comenzar a dibujar un futuro diferente.